¡¡¡ Bienvenidos(as) !!!

Amigos y amigas
A este nuevo espacio de comunicacion entre quienes trabajamos por la evangelizacion de las juventudes en el Peru. Compartiremos con ustedes temáticas relacionadas con las juventudes en el país a partir de las multipkes experiencias que vamos viendo y oyendo en el caminra pos las regiones y a través de diversos formatos que nos permiten hoy en día la web.
Queremos dianmizar la reflexión y el análisis sobre el mundo de los y las jóvenes, sus problematicas y potencialidades en este contexto que les toca ser protagonistas de la historia. Asi que siéntete parte de este espacio y participa intercactuando con nosotros y con todos y todas quienes somos parte de esta aventura.
Puedes enviarnos tus aportes al correo:
kokymbo@yahoo.com

jueves 24 de junio de 2010

Mesa para el Fortalecimiento de la Juventud Rural, Indigena y Afrodescendiente promete

La Mesa para el Fortalecimiento de la Juventud Rural, Indigena y Afrodescendiente, viene trabajando desde hace unos meses. Fue instalada en una esfuerzo conjunto por parte de la Secretaria Nacional de la Juventud y la Sociedad Civil, representada por diversas instituciones de trabajo con juventud rural, indigena y afrodescendiente. 

Su esfuerzo respode al lineamiento No 11 del documento Lineamientos de Politicas de Juventud que señala: ¨Fortalecer las capacidades de los jovenes que viven en areas rurales y comunidades nativas¨. Sin duda, en el marco de reflexion sobre la desatencion de las juventudes rurales, una oportunidad para virar la mirada hacia las juventudes en el campo y desarrollar esfuerzos desde el Estado y la Sociedad Civil y el Sector privado.

La figura que esta aun en construccion, concibe una idea mixta de trabajo conjunto del Estado y la Sociedad Civil, con la intencion de desarrollar la atencion a este sector de juventudes, significativo y olvidado. Participan de este espacio en esta primera composicion 29 organizaciones: ASONEH, JARC Peru, ANPE, Prorural, CNA, CONVEAGRO, JNUDRP, Agronoticias, INPRODES, CID, CAPLAB, Terre des Hommes, OIT, IICA, INDECI, INDEPA, PSI, AGRORURAL, PCM, MINAG, MINCETUR, Ministerio de Defensa, MINEDU, MINJUS, MINSA/Promocion de la Salud, MIVIVIENDA, MINDES, PNP y MINTRABAJO/Projoven. Sabemos que aun hay muchas institucionesy/organizaciones a las cuales debe convocarse. Esperamos que asi se, por lo pronto nos vamos incorporando.  

En el esfuerzo de concepcion de este modelo la Mesa se concibe como: ¨Un espacio de articulacion interinstitucional conformado por entidades publicas y privadas con competetencia en el desarrollo de iniciativas, programas y proyectos que buscan mejorar las condiciones de vida de la poblacion rural, indigena y afrodescendiente entre los 18 y 29 años.¨ Y como objetivo general ya validado se considera que la Mesa debe: ¨Contribuir al fortalecimiento de las capacidades de los jovenes rurales, indigenas y afrodescendeintes en sus espacios politicos y sociales desde el nivel local con proyeccion hacia los ambitos regional y nacional, reconociendo y promoviendo sus culturas e identidades¨. Aun los objetivos especificos y las tareas estan en proceso de validacion segun como vaya caminando la mesa. El horizonte de esta tiene en un primera capa la concepcion del modelo, en un segunda la dotacion de intrumentos de gestion como su planificacion estrategica y como tercero su operativizacion, sin olvida que esta debe contar con us proceso de evaluacion y sistematizacion respectiva.

En ese marco de horizontes la ubicacion en el tiempo calza con todo el proceso electroral de este y el proximo año. Sin duda, que toca urgentemente preveer hasta donde es posible que este proceso avance, contando con el riesgo de quedar en una buena concepcion del modelo que despues nunca se implementa. Los tiempos son sin duda muy cortos para tal esfuerzo. Sin embargo, habria que darle esperanzas a un proceso articulador interesante, que sin temor a equivocarme es lo mas avanzadao en cuanto a conjuncion de esfueraso estatales y privados que la Secretaria Nacional de Juventud ha buscado durante estos años.       

En ese esfuerzo esta como telon de fondo lo que plantea como objetivo del Plan Nacional de Juventud 2006-2011 referido a este tema: ¨Ampliar el acceso de jovenes andinos, amazonicos, y afroperuanos a programas sociales e incrementar su inclusion en espacios de participacion ciudadana¨. En esta parte del Plan Nacional hay metas concretas que nos tocaria revisar y colocarlas dentro de este trabajo y esfuerzo de articulacion. En eso estaremos.    

Jorge Ramirez Ch.


martes 27 de abril de 2010

Las juventudes en Lambayeque. Una aproximación a sus realidades (1)

Por: Antonieta Pacheco Jara (2) 



Como Iglesia y en continuidad con nuestra misión de seguir sembrando el Evangelio de Jesús en el día a día, los y las pastoralistas tenemos anhelo de estar en el “hoy” de la juventud, pues sabemos que están insertos en varios contextos o espacios sociales. En el Directorio General para la Catequesis se cita “El discípulo de Jesucristo, en efecto, participa desde dentro de `los gozos y esperanzas, de las tristezas y angustias de los hombres de nuestro tiempo´, mira la historia humana y participa de ella, no sólo con la razón sino con la fe.”


La presente aproximación diagnóstica de las juventudes en la región Lambayeque, busca comprender la problemática social y los modos de abordaje de ésta, a fin de poder tener elementos de rutas para investigaciones o diagnósticos, aunque sobretodo en esta ocasión sea para dar respuestas institucionales a dicha realidad de los y las jóvenes.
 
Comprender la dinámica social y las relaciones vinculantes que van construyendo las juventudes, pueden aportarnos en los estilos de evangelización que se vayan diseñando desde una pastoral de conjunto. Su misma dinámica grupal al ser analizada nos aporta pistas de los elementos que la conforman, luego de las cuales podremos diseñar estrategias pastorales que respeten los procesos grupales juveniles, pero no con una mirada juvenilista sino más bien desde un abordaje cada vez más integral e integrador en el seno de la Iglesia y ergo en la sociedad .



Esta interpretación surge de lo “visto y oído” en distintos espacios juveniles, aunque se hará referencia a jóvenes de dentro y fuera de los grupos pastorales, dado que la evangelización está dirigida hacia todos.

 
Su aspecto personal y grupal


En Lambayeque cuando hablamos de juventud estamos hablando de un término socialmente construido que ha ido legitimándose en la sociedad, puesto que por ejemplo se sabe que la juventud legalmente hablando comprende a ciudadanos de 15 a 29 años de edad, este dato es el único que permite aglutinar de manera común a las juventudes, sin embargo es indudable que nos plantea el desafío de la diversidad, pues no es lo mismo un joven de 15 años de Chiclayo que una joven de la misma edad de Incahuasi o Cañaris, ni de Morrope por señalar algunos espacios geográficos. Según datos del Censo INEI del 2005 la población con esas edades en la región son 305 274. Aspectos sobre lo social, económico, ambiental y político institucional han sido abordados desde el 2007 en la región y hoy se cuenta con un Plan de Políticas Públicas de Juventud y Cultura de Paz para Lambayeque, que considero de lectura obligatoria para toda persona que trabaja con juventudes.


En lo cotidiano con los jóvenes podemos señalar que es una juventud generosa, emprendedora, religiosa, aunque con dificultades de disociación de su ámbito personal, su proyecto de vida (cuando este existe) y lo comunitario o local; puede vivir con facilidad los aspectos de su vida como compartimentos estancos y separados, lo que le dificulta vivir con mayor interioridad la vida de fe y sus compromisos. Esto último quizá producto de sus aprendizajes en instituciones de de los compromisos profesionales, familiares y laborales no logran vincular todo lo aprendido en esos espacios distintos como son: el centro de estudios, el hogar y el trabajo, por señalar sólo algunos. Una de las consecuencias de todo ello es que se piensa entonces que la vida cristiana en comunidad puede ser parte de una etapa de la vida y que termina más prontamente en la medida que se van asumiendo otras responsabilidades, en vez de ir generando nuevos estilos de seguimiento de Jesús en sus propios y nuevos espacios.



Las familias se han convertido algunas veces en espacios de refugio, donde se ha ido dejando de lado los encuentros y las oportunidades de escucharse. Los pastoralistas notamos aquella demanda de la juventud de ser escuchada y que no siempre es una confesión, por eso es que necesitamos generar encuentros con sus familias a partir de escuchar más que de saber ya qué decir. En la etapa de la juventud, los proyectos personales van dibujándose y uno de esos trazos será sus ideales de familias a partir de la experiencia concreta o de su reinterpretación. En los grupos juveniles es fácil ubicar esos mosaicos de jóvenes en relación a sus familias, unos que tienen todo que esperar de sus papás o de las que hacen las veces de padres, que identifican en ellos a sus “auspiciadores de sus demandas”, otros que señalan a los papás o los que hacen sus veces, como “amigos en todo” que reflejan una difusa identificación de los roles de autoridad, algunos que encuentran en sus papás aquellos “modelos de sacrificio” aunque aún no se han dado el tiempo de preguntar si quieren imitarlos. Y así hay otros tantos modelos suscitados de una experiencia tal vez poco reflexionada.

 
En ese escenario lo común es la dificultad comunicacional, que considero, no es por la diferencia generacional, sino que es más bien por las nuevas prácticas que se van instalando en las formas de trabajo que se dan en la sociedad. Por ejemplo trabajar menos de 8 horas es cada vez más escaso, los sobretiempos son “premios” obligadamente rentable y aceptados por muchos, so pretexto de mejorar la tan mal llamada y entendida “calidad de vida”. En ese panorama las juventudes van buscando otros grupos o espacios referenciales, que suplen afectos de manera usurpadora, pues no hay más para la juventud que el seno familiar como espacio gratuito de dar y recibir afecto. Me atrevo a decir que cualquier otro forma o estilo de grupo de jóvenes, que busque suplir el rol de las familias, de dar y recibir afecto, es un tanto perverso en su intervención y en su tarea de soporte para con los y las jóvenes.



Su aspecto comunitario y de compromiso cristiano


En cuanto a lo comunitario y los niveles de compromiso cristiano de la juventud, estos encuentran sus antecedentes primarios en los estilos de organización al interior de la familia, si los roles son compartidos, si cada uno de los miembros se siente parte importante, esto no sólo contribuye al fortalecimiento de la personalidad sino que al mismo tiempo, aporta al descubrimiento de la dimensión comunitaria, encuentro en ello la importancia de la comprensión del “otro” como alguien distinto y valioso a la vez . Luego en la juventud esto se refleja en los niveles de compromiso comunitario que van teniendo en sus espacios sociales (grupo juvenil, centro de estudios, trabajo, etc)


Con relación a lo anterior, percibo que en la pastoral cada vez es más contraproducente el hecho de la identificación del “líder” dado que los grupos juveniles deben ser para los y las jóvenes el espacio de ensayo, de aquellos roles comunitarios, no siempre bien identificados ni apoyados en sus familias. Se descubre que la figura del “líder juvenil” no tiene claro su rol más allá de transmisor de algunas ideas o mensajes. Hay necesidad de apreciar los juegos de roles que se dan al interior de los grupos juveniles a fin de poder leer, no únicamente los niveles de responsabilidad asumida por cada uno de los integrantes, sino para identificar aquellas dificultades que se van dando en relación con la figura de autoridad. A nivel pastoral, se aprecia muy pocos jóvenes que tienen una relación genuina con la autoridad en la comunidad parroquial. Y por otro lado no siempre es bien entendida la tarea adulta de los agentes pastorales (sacerdotes, religiosos o laicos) en ayudar a descubrir la comunidad parroquial, entendida esta como una porción del territorio del pueblo de Dios, sino que más bien se suele alimentar los capillismos. A veces se puede quedar únicamente en que los o las jóvenes sean funcionales a las tareas que se requieran, pero en la pastoral los procesos de aprendizaje a la vida comunitaria son indispensables; porque por encima de todo la tarea la ser iglesia se debe reflejar en la vida social, es lo que hemos afirmado de distinta manera en lo que llamamos “civilización del amor”



En este aspecto quisiera señalar algo que he podido apreciar en estos dos últimos años a partir del trabajo con jóvenes de organizaciones sociales, una apertura grande a la novedad de la fe en Jesucristo, sin embargo percibo una serie de cuestionamientos a la Iglesia a partir del clero, acá se aprecia una formación eclesial simplista, pues aunque la Iglesia es jerárquica, la Iglesia no es la jerarquía. Ciertamente podríamos ponernos a analizar qué nivel de testimonio reciben desde un sector de la Iglesia la juventud; sin embargo considero que es mejor acentuar una solida formación eclesial a fin de tender puentes de encuentros con estos jóvenes que gozan aun de una religiosidad recibida transmitida por las familias o por la propia cultura local.

 
No me detendré en hacer una apreciación de los niveles de compromiso al interior de las pastorales, dado que considero mejor plantear algunas interrogantes, por ejemplo ¿en qué medida se identifica que un joven es más o menos comprometido que otro al interior de nuestras parroquias?, ¿es la permanencia en un determinado grupo el indicador de compromiso? ¿el compromiso cristiano es únicamente una práctica religiosa? ¿se vincula la práctica sacramental con los compromisos del creyente? ¿no será que el compromiso cristiano se ha visto de manera muy intimista y poco ligado a lo comunitario y eclesial-social?. Todas aquellas interrogantes surgen de ver una pastoral juvenil en clave vocacional, dado que es en esta etapa de la vida, en que los jóvenes construyen sus proyectos y están en proceso de definir sus opciones. Acompañar la vida de los jóvenes con el único interés de provocar que se encuentren con Jesucristo, será la mejor esperanza en la renovación de pastoral.

Sus proyectos de vida y su mirada a la realidad circundante


Una de las características de las sociedades actuales es su inmediatismo, lo que por ejemplo se refleja en la juventud, con sus ausencias de proyectos de vid; vivir el momento y la angustia del futuro puede tener su correlato en las pocas oportunidades que encuentren en la sociedad adulta, el encontrarnos con jóvenes que están casi al termino de sus carreras que no cuentan con prácticas profesionales, se desalientan con facilidad. Un mercado laboral confuso y contradictorio, que exige experiencia pero que no da oportunidades de tenerlas.


Por otro lado, aquella juventud que ha ido construyendo sus proyectos de vida inspirados en los valores del evangelio y el modelo de Jesucristo, son interpelados por el ámbito laboral y fácilmente sucumben a las reglas del mercado, disociando nuevamente lo público de lo privado y viceversa. Me ha tocado escuchar a jóvenes catequistas que estudian enfermería y que por ejemplo deben hacer como práctica profesional talleres de “salud comunitaria” no interpelarse en lo absoluto por el hecho de enseñar a poner preservativos a jóvenes u adolescentes. No hablo de lo oportuno o no de lo que hacen en relación a la prevención, señalo más bien el hecho de que el argumento detrás es que, ser catequista es parte de su vida personal y privada y lo otro es parte de su profesión, quizá lo mismo pueda estar pasando con otros jóvenes en otras carreras o profesiones. Aquí lo fundamental es reconocer qué tanto la vida cotidiana del joven está siento atendida y vista a la luz del Evangelio, de esa mirada que no es intimista sino que es más bien vinculante, porque mirar la vida por el prisma del evangelio nos remite necesariamente a mirar la realidad de manera integradora y no en forma excluyente, “he venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10) dice el Señor, una vida intimista e individualista no dará frutos a favor del Reino.

 
En los grupos juveniles la tarea permanente es descentrar a los y los jóvenes de sí mismos, para centrarlos en la persona de Jesucristo, quien como Dios trinitario, necesariamente nos remite a los demás miembros de una misma familia que es la Iglesia pueblo de Dios.

 
Una pastoral signo de la Iglesia “experta en humanidad” debe identificar en la juventud, todos aquellos gestos y palabras que nos permitan percibir la •”semilla del Verbo”, a fin de ser servidores de la Palabra y testigos del Reino, para que seamos puentes de encuentro entre el joven y Jesús que es “camino, verdad y vida”. Pues la juventud es ciertamente la esperanza de la Iglesia y de la sociedad, pero es ante todo la predilección del Maestro y ya nuestros obispos han hablado de la opción preferencial así como de la opción efectiva como afectiva.



Dejo abierta la presente reflexión para todas aquellas personas que han descubierto su servicio en medio de las juventudes.

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(1) Este artículo fue escrito a petición del responsable de pastoral juvenil de la diócesis de Chiclayo, en noviembre del 2009. Lo elaboré por tanto con una mirada desde dentro –dado que soy militante cristiana- y acompaño a una comunidad juvenil de Chiclayo. También desde fuera, porque soy ciudadana activa de iniciativas y de plataformas en relación a las políticas públicas de juventud en la región Lambayeque. Con esas premisas y con agrado, va lo compartido con algunas breves modificaciones.
(2) Docente, ddiplomada en Culturas Juveniles y Desarrollo por la PUCP, Bachiller en Trabajo Social por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Consultora en temas de juventud y organizaciones de base. Actualmente es miembro del Instituto de Ética y Política (IETP) en la Región Lambayeque y colaboradora del Instituto de Pastoral y Desarrollo Juvenil (IPADEJ).

jueves 25 de marzo de 2010

Guia para Implementación de Espacios de Participación Juvenil Regional y Local

La Secretaria Nacional de la Juventud publica Guía para la implementación de espacios de participación juvenil regional y local



Por Jorge Ramírez Ch.
La Secretaria Nacional de la Juventud acaba de publicar en enero de este año la Guía para la implementación de espacios de participación juvenil regional y local con un tiraje de 1,700 ejemplares.
Consideramos en un primer momento una tarea loable en la perspectiva de materiales e instrumentos que puedan ayudar tanto a las organizaciones juveniles como a los funcionarios públicos en el trabajo de interactuar con las poblaciones jóvenes organizadas en la perspectiva de cumplir con las políticas nacionales en relación a la juventud (según D. S. N.° 027-2007-PC del 2007) y que están contenidas en el Plan Nacional de la Juventud, hasta la fecha en actualización.
A grandes rasgos saltan a la vista varias reflexiones en la propuesta de implementación de los Consejo Regionales de Juventud y los Consejo Locales de Juventud.
En primer lugar sobre el sentido que puede tener un Consejo de la Juventud Loca y/&o Regional en el marco de lo que los Lineamientos de Políticas de Juventud señala como de: ¨Promover la participación de las y los jóvenes en el fortalecimiento del sistema democrático¨. Una figura tan cerca al órgano municipal, como el regional no ha funcionado en la historia reciente en alguna de las regiones y localidades. Los funcionarios públicos no siempre tienen las capacidades para el trabajo con las juventudes.
Por otro lado, insistimos en la ideas de la institucionalidad de las políticas públicas en juventud, que exige un participación mas clara de las instituciones del Estado y privadas que sostengan el proceso de diseño, e implementación de las políticas de juventud y eviten ser consumidas por lo coyuntural y la actitud electorera. Así convocados todos es posible sostener una acción conjunta, de sociedad sobre la juventud. El modelo que se presenta no distingue el tipo de articulación tanto de las instituciones, como de las organizaciones juveniles.
Esta ausente la referencia a la organización de los y las jóvenes a partir de los diversos modelos que están dándose en la vida democrática del país actualmente: colectivo, plataformas, mesas, etc. Habla éstas de un tejido social joven que van fortaleciéndose.
Entre las funciones desaparecen la función de ¨vigilancia¨.No hay que olvidar que se están ejecutando por un lado, los presupuestos participativos (PP) y por otro lo proyectos dentro del Programa de Núcleos Ejecutores. Una función inherente a la ciudadanía es sin duda la del control. Desaparece al mismo tiempo toda idea de cogestión entre municipio y organizaciones juveniles.
Surge en este sentido una pregunta: ¿de qué manera la Secretaria Nacional de la Juventud va a implementar y/o acompañar proceso de implementación de esta propuesta técnica? ¿Cómo se va a cuidar que la puesta en marcha d este modelo técnico no mate las nacientes experiencias de organización y asociacionismo juvenil en los distritos y regiones.
Finalmente, una experiencia que a mi juicio necesitaría aun validarse fue la propuesta de Sistema Metropolitano de Políticas de Juventud, que considera un modelo para el accionar de las políticas de juventud en un marco territorial como el de Lima Metropolitana. Es decir es posibles aplicarse en los referentes distritales y regionales. Esta experiencia que se dio con mayor auge en el gobierno del desaparecido Alberto Andrade, aun puede tener la chance de su validación. Esperamos el próximo gobierno en Lima Metropolitana así lo permita. por ahora estas reflexiones.

A los 30 años del martiro de San Romero de America Latina

A continuacion una excelente carta de Dom Pedro Csaldáliga, Obispo Emérito de Prelazia de São Félix do Araguaia en conmemoración de los 30 años del martirio de san Romero de America Latina.  

Celebrar un Jubileo de nuestro San Romero de América es celebrar un testimonio que nos contagia de profecía. Es asumir comprometidamente las causas, la causa por las que nuestro San Romero es mártir. Gran testigo él en el seguimiento del Testigo mayor, el Testigo fiel, Jesús. La sangre de los mártires es aquel cáliz que todos, todas podemos y debemos beber. Siempre y en todas las circunstancias la memoria del martirio es una memoria subversiva. Treinta años se pasaron de aquella Eucaristía plena en la Capilla del Hospitalito. Aquel día nuestro santo nos escribió: "Nosotros creemos en la victoria de la resurrección". Y muchas veces dijo, profetizando un tiempo nuevo, "si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño". Y, con todas las ambigüedades de la historia en proceso, nuestro San Romero está resucitando en El Salvador, en Nuestra América, en el Mundo.
Este Jubileo debe renovar en todos nosotros y nosotras una esperanza, lúcida, crítica pero invencible. "Todo es gracia", todo es Pascua, si entramos a todo riesgo en el misterio de la cena compartida, la cruz y la resurrección.
San Romero nos enseña y nos "cobra" que vivamos una espiritualidad integral, una santidad tan mística como política. En la vida diaria y en los procesos mayores de la justicia y la paz, "con los pobres de la tierra", en la familia, en la calle, en el trabajo, en el movimiento popular y en la pastoral encarnada. Él nos espera en la lucha diaria contra esa especie de mara monstruosa que es el capitalismo neoliberal, contra el mercado omnímodo, contra el consumismo desenfrenado. La Campaña de la Fraternidad de Brasil, ecuménica este año, nos recuerda la palabra contundente de Jesús: "ustedes no pueden servir a dos señores, a Dios y al dinero".
Respondiendo a aquellos que, en la Sociedad y en la Iglesia intentan desmoralizar la Teología de la Liberación, el caminar de los pobres en comunidad, ese nuevo modo de ser Iglesia, nuestro pastor y mártir replicaba: "hay un ‘ateismo’ más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateismo del capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios".
Fieles a los signos de los tiempos, como Romero, actualizando los rostros de los pobres y las urgencias sociales y pastorales, debemos subrayar en este jubileo causas mayores, verdaderos paradigmas algunas de ellas. El ecumenismo y macroecumenismo, en diálogo religioso y en koinonia universal. Los derechos de los emigrantes contra las leyes de segregación. La solidaridad e intersolidaridad. La gran causa ecológica.
Las campañas por la paz efectiva, denunciando el creciente militarismo y la proliferación de las armas. Urgiendo siempre unas transformaciones eclesiales, con el protagonismo del laicado y la igualdad de la mujer en los ministerios eclesiales. El desafío de la violencia cotidiana, sobre todo en la juventud, manipulada por los medios de comunicación alienadores y por la epidemia mundial de las drogas.
Siempre y cada vez más, cuando mayores sean los desafíos, viviremos la opción por los pobres, la esperanza "contra toda esperanza". En el seguimiento de Jesús, Reino adentro. Nuestra coherencia será la mejor canonización de "San Romero de América, Pastor y Mártir".

martes 16 de marzo de 2010

Mensaje para la XXV Jornada Mundial de la Juventud 2010

Como nos recuerda Benedicto XVI hace 25 años, se viene celebrando la Jornada Mundial de la Juventud. En aquella ocasion con motivo del año Internacional de la Juventud (1985) la Iglesia hizo eco e esta celebracion mundial de los jovenes. Y desde entonces con este acontecimiento que convoca a miles de jovenes venidos de todo el mundo para reflexionar sobre su sentido de ser jovenes en el mundo. Los jovenes siguen siendo como señalo Puebla en su momento la ¨fuerza transformadora de la sociedad¨. Aqui el mensaje para sacarle el jugo.



Mensaje para la XXV Jornada
Mundial de la Juventud 2010


"Maestro bueno,
¿qué tengo que hacer para heredar
la vida eterna?" (Mc 10,17)
Queridos amigos,


este año se celebra el vigésimo quinto aniversario de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud, querida por el Venerable Juan Pablo II como cita anual de los jóvenes creyentes del mundo entero. Fue una iniciativa profética que ha traído frutos abundantes, permitiendo a las nuevas generaciones cristianas encontrarse, ponerse a la escucha de la Palabra de Dios, descubrir la belleza de la Iglesia y vivir experiencias fuertes de fe que han llevado a muchos a la decisión de entregarse totalmente a Cristo.


La presente XXV Jornada representa una etapa hacia el próximo Encuentro Mundial de los jóvenes, que tendrá lugar en agosto de 2011 en Madrid, donde espero que seréis numerosos en vivir este acontecimiento de gracia.


Para prepararnos a esta celebración, quisiera proponeros algunas reflexiones sobre el tema de este año: "Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17), tomado del episodio evangélico del encuentro de Jesús con el joven un tema ya afrontado en 1985, por el Papa Juan Pablo II en una bellísima Carta, dirigida por primera vez a los jóvenes.


1. Jesús se encuentra a un joven
Se ponía ya [Jesús] en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: "Maestro bueno, ¿ qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" Jesús le dijo: "¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre." El, entonces, le dijo: "Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud." Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: "Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme." Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. (Mc 10, 17-22).


Este relato expresa de manera eficaz la gran atención de Jesús hacia los jóvenes, hacia vosotros, hacia vuestras expectativas, vuestras esperanzas, y muestra qué grande es su deseo de encontraros personalmente y de abrir un diálogo con cada uno de vosotros. Cristo, de hecho, interrumpe su camino para responder a la pregunta de su interlocutor, manifestando plena disponibilidad hacia ese joven, que estaba movido por un ardiente deseo de hablar con el “Maestro bueno”, para aprender de Él a recorrer el camino de la vida. Con este pasaje evangélico, mi Predecesor quería exhortar a cada uno de vosotros a “desarrollar su propio coloquio con Cristo – un coloquio que es de fundamental importancia y esencial para un joven" (Carta a los jóvenes, n. 2).




2. Jesús le miró y le amó
En el relato evangélico, san Marcos subraya cómo “Jesús, fijando en él su mirada, le amó” (cfrMc 10,21). En la mirada del Señor está el corazón de este especialísimo encuentro y de toda la experiencia cristiana. De hecho el cristianismo no es en primer lugar una moral, sino experiencia de Jesucristo, que nos ama personalmente, jóvenes o viejos, pobres o ricos; nos ama también cuando le damos la espalda.


Comentando la escena, el papa Juan Pablo II añadía, dirigido a vosotros jóvenes: “¡Os auguro que experimentéis una mirada así! ¡Os auguro que experimentéis la verdad de que él, el Cristo, os mira con amor!" (Carta a los jóvenes, n. 7). Un amor, manifestado en la Cruz de manera tan plena y total, que hace escribir a san Pablo con estupor: “me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gal 2,20). "La conciencia de que el Padre nos ha amado desde siempre en su Hijo, de que Cristo ama a cada uno y siempre – escribe aún el papa Juan Pablo II – se convierte en un punto firme de apoyo para toda nuestra existencia humana" (Carta a los jóvenes, n. 7), y nos permite superar todas las pruebas: el descubrimiento de nuestros pecados, el sufrimiento, el desánimo.


En este amor se encuentra la fuente de toda la vida cristiana y la razón fundamental de la evangelizació n: ¡si verdaderamente hemos encontrado a Jesús no podemos menos que dar testimonio de él a todos aquellos que aún no han cruzado la mirada con él!


3. El descubrimiento del proyecto de vida
En el joven del Evangelio podemos ver una condición muy similar a la de cada uno de vosotros. También vosotros sois ricos en cualidades, en energías, en sueños, en esperanzas: ¡recursos que poseéis en abundancia! Vuestra propia edad constituye una gran riqueza no solo para vosotros sino también para los demás, para la Iglesia y para el mundo.


El joven rico pregunta a Jesús: ¿Qué tengo que hacer? La etapa de la vida en la que estáis inmersos es tiempo de descubrimiento: de los dones que Dios os ha otorgado y de vuestras responsabilidades. Es, también, tiempo de elecciones fundamentales para construir vuestro proyecto de vida. Es el momento, por tanto, de interrogaros sobre el sentido auténtico de la existencia y de preguntaros: “¿Estoy satisfecho con mi vida? ¿Hay algo que me falta?”.


Como el joven del Evangelio, quizás también vosotros vivís situaciones de inestabilidad, de turbación o de sufrimiento, que os llevan a aspirar a una vida no mediocre y a preguntaros: ¿en qué consiste una vida lograda? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cuál podría ser mi proyecto de vida? “¿Qué tengo que hacer, para que mi vida tenga pleno valor y pleno sentido?" (Ibid., n. 3).


¡No tengáis miedo de afrontar estas preguntas! Lejos de abrumaros, éstas expresan las grandes aspiraciones que están presentes en vuestro corazón. Por tanto, deben ser escuchadas. Éstas esperan respuestas no superficiales, sino capaces de satisfacer vuestras auténticas esperanzas de vida y de felicidad.


Para descubrir el proyecto de vida que puede haceros plenamente felices, poneos en escucha de Dios, que tiene su diseño de amor sobre cada uno de vosotros. Con confianza, preguntadle: “Señor, ¿cuál es tu diseño de Creador y Padre sobre mi vida? ¿Cuál es tu voluntad? Yo deseo cumplirla”. Estad seguros de que os responderá. ¡No tengáis miedo a su respuesta! “Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo” (1 Jn 3, 20).


4. Ven y sígueme!
Jesús invita al joven rico a ir más allá de la satisfacción de sus aspiraciones y de sus proyectos personales, le dice: “¡Ven y sígueme!”. La vocación cristiana brota de una propuesta de amor del Señor y puede realizarse solo gracias a una respuesta de amor: "Jesús invita a sus discípulos al don total de su vida, sin cálculo ni intereses humanos, con una confianza en Dios sin reservas. Los santos acogen esta invitación exigente, y se ponen con humilde docilidad tras las huellas de Cristo crucificado y resucitado. Su perfección, en la lógica de la fe a veces humanamente incomprensible, consiste en no ser el centro de sí mismos, sino en escoger el ir contracorriente viviendo según el Evangelio” (Benedicto XVI, Homilía con ocasión de las Canonizaciones:L’Osservatore Romano, 12-13 octubre 2009, p. 6).


A ejemplo de tantos discípulos de Cristo, acoged también vosotros, queridos amigos, con gozo la invitación al seguimiento, para vivir intensamente y con fruto en este mundo. Con el Bautismo, de hecho, él llama a cada uno a seguirlo con acciones concretas, a amarlo por encima de todo y a servirlo en los hermanos.


El joven rico, por desgracia, no acogió la invitación de Jesús y se fue entristecido. No había encontrado el valor de apartarse de los bienes materiales para encontrar el bien más grande propuesto por Jesús.
La tristeza del joven rico del Evangelio es la que nace del corazón de cada uno cuando no se tiene el valor de seguir a Cristo, de realizar la elección correcta. ¡Pero nunca es demasiado tarde para responderle!


Jesús no se cansa nunca de volver su mirada de amor y de llamar a ser sus discípulos, pero Él propone a algunos una elección más radical. En este Año Sacerdotal, quisiera exhortar a los jóvenes y a los chicos a estar atentos a si el Señor os invita a un don más grande, en el camino del Sacerdocio ministerial, y a hacerse disponibles a acoger con generosidad y entusiasmo este signo de especial predilección, emprendiendo con un sacerdote, con el director espiritual el necesario camino de discernimiento. ¡No tengáis miedo, vosotros, queridos jóvenes y queridas jóvenes, si el Señor os llama a la vida religiosa, monástica, misionera o de especial consagración: Él sabe dar gozo profundo a quien responde con valor!


Invito, además, a cuantos sienten la llamada al matrimonio a acogerla con fe, empeñándose a poner bases sólidas para vivir un amor grande, fiel y abierto al don de la vida, que es riqueza y gracia para la sociedad y para la Iglesia.


5. Orientados hacia la vida eterna
"¿Qué debo hacer para tener en herencia la vida eterna?". Esta pregunta del joven del Evangelio parece alejada de las preocupaciones de muchos jóvenes contemporáneos, ya que, como observaba mi Predecesor, “¿no somos nosotros la generación a la que el mundo y el progreso temporal llenan completamente el horizonte de la existencia?" (Carta a los jóvenes, n. 5). Pero la pregunta sobre la “vida eterna” aflora en momentos dolorosos particulares de la existencia, cuando sufrimos la pérdida de una persona cercana o cuando vivimos la experiencia del fracaso.


Pero ¿qué es la vida eterna a la que se refiere el joven rico? Nos lo ilustra Jesús cuando, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: “Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar” (Jn 16,22). Son palabras que indican una propuesta exaltadora de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre.


Preguntarse sobre el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, ya que orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, tan amado por el mismo Dios, a dedicarnos a su desarrollo, pero siempre con la libertad y la alegría que nacen de la fe y de esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar las realidades terrenas, sintiendo que Dios nos prepara una perspectiva más grande, y a repetir con san Agustín: “Deseemos juntos la patria celeste, suspiremos hacia la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo” (Comentario al Evangelio de san Juan, Homilía 35, 9). Teniendo fija la mirada en la vida eterna, el Beato Pier Giorgio Frassati, muerto en 1925 a la edad de 24 años, decía: “¡Quiero vivir y no vivaquear!”, y en la foto de una escalada, enviada a un amigo, escribía: “Hacia lo alto”, aludiendo a la perfección cristiana, pero también a la vida eterna.


Queridos jóvenes, os exhorto a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Ésta os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras elecciones y a dar calidad a vuestra existencia.


6. Los mandamientos, camino del amor auténtico
Jesús recuerda al joven rico los diez mandamientos, como condiciones necesarias para “tener en herencia la vida eterna”. Estos son puntos de referencia esenciales para vivir en el amor, para distinguir claramente el bien del mal y construir un proyecto de vida sólido y duradero. También a vosotros, Jesús os pregunta si conocéis los mandamientos, si os preocupáis por formar vuestra conciencia según la ley divina y si los ponéis en práctica.


Ciertamente, se trata de preguntas contracorriente respecto a la mentalidad actual, que porpone una libertad desvinculada de valores, de reglas, de normas objetivas e invita a rechazar todo límite a los deseos del momento. Pero este tipo de propuesta en lugar de conducir a la verdadera libertad, lleva al hombre a ser esclavo de sí mismo, de sus deseos inmediatos, de los ídolos como el poder, el dinero, el placer desenfrenado y las seducciones del mundo, haciéndole incapaz de seguir su natural vocación al amor.


Dios nos da los mandamientos porque nos quiere educar en la verdadera libertad, porque quiere construir con nosotros un Reino de amor, de justicia y de paz. Escucharlos y ponerlos en práctica no significa alienarse, sino encontrar el camino de la libertad y del amor auténticos, porque los mandamientos no limitan la felicidad, sino indican cómo encontrarla. Jesús, al inicio del diálogo con el joven rico, recuerda que la ley dada por Dios es buena, porque “Dios es bueno”.


7. Os necesitamos
Quien vive hoy la condición juvenil tiene que afrontar muchos problemas derivados de la desocupación, de la falta de referencias ideales seguras y de perspectivas concretas para el futuro. Entonces se puede tener la impresión de ser impotentes ante las crisis y a sus consecuencias actuales. ¡A pesar de las dificultades, no os dejéis desanimar y no renunciéis a vuestros sueños! Cultivad en cambio en el corazón deseos grandes de fraternidad, de justicia y de paz. El futuro está en las manos de quienes saben buscar y encontrar razones fuertes de vida y de esperanza. ¡Si queréis, el futuro está en vuestras manos, porque los dones y las riquezas que el Señor ha puesto en el corazón de cada uno de vosotros, plasmados por el encuentro con Cristo, pueden traer auténtica esperanza al mundo! Es la fe en su amor la que, haciéndoos fuertes y generosos, os darás el valor de afrontar con serenidad el camino de la vida y a asumir responsabilidades familiares y profesionales. Empeñaos en construir vuestro futuro a través de itinerarios serios de formación personal y de estudio, para servir de modo competente y generoso al bien común.


En mi reciente Carta encíclica sobre el desarrollo humano integral, Caritas in veritate, he enumerado algunos grandes desafíos actuales, que son urgentes y esenciales para la vida en este mundo: el uso de los recursos de la tierra y el respeto de la ecología, la justa división de los bienes y el control de los mecanismos financieros, la solidaridad con los países pobres en el ámbito de la familia humana, la lucha contra el hambre en el mundo, la promoción de la dignidad del trabajo humano, el servicio a la cultura de la vida, la construcción de la paz entre los pueblos, el dialogo interreligioso, el buen uso de los medios de comunicación social.


Son desafíos a los que estáis llamados a responder para construir un mundo más justo y fraterno. Son desafíos que requieren un proyecto de visa exigente y apasionante, en el que poner toda vuestra riqueza según el designio que Dios tiene sobre cada uno de vosotros. No se trata de realizar gestos heroicos ni extraordinarios, sino de actuar haciendo fructificar los propios talentos y las propias responsabilidades, empeñándose en progresar constantemente en la fe y en el amor.


En este Año Sacerdotal, os invito a conocer la vida de los santos, en particular la de los santos sacerdotes. Veréis que Dios les guió y que encontraron su camino día a día, precisamente en la fe, en la esperanza y en el amor. Cristo llama a cada uno de vosotros a comprometeros con Él y a asumir las propias responsabilidades para construir la civilización del amor. Si seguís su Palabra, también vuestro camino se iluminará y os conducirá a metas altas, que dan alegría y sentido pleno a la vida.


Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, os acompañe con su protección. Os aseguro mi recuerdo en la oración y os bendigo con gran afecto.


En el Vaticano, 22 de febrero de 2010




BENEDICTUS PP. XVI